#CelebramosLaCharrería

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Cada 19 de octubre se conmemora el día Mundial de lucha contra el cáncer de mama, el más común entre mujeres en todo el mundo. Por ello, y a iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estableció esta fecha con el objetivo de crear conciencia y promover que cada vez más mujeres accedan a controles, diagnósticos y tratamientos oportunos y efectivos. Pero para la charrería todos los días son ideales para trabajar a favor de esta noble causa.

 

Portar un moño rosa en esta fecha es una manera de solidarizarse con las pacientes de cáncer de mama. La historia detrás de este gesto es el moño color durazno que se utilizó a finales de 1990 en la carrera “Race for the Cure” (Maratón por la Cura) de Nueva York, organizada por la fundación Susan G. Komen.

En 1992, la editora de la revista Self, Alexandra Penney, y Evelyn Lauder —a quien diagnosticaron cáncer mamario en 1989— popularizaron los lazos rosas como distintivos para recaudar destinados a mujeres que padecían esta enfermedad y lo convirtieron en símbolo mundial de la lucha contra el cáncer de mama.

 

Cada año, el cáncer de mama se cobra la vida de alrededor de 12,000 mujeres en todo el mundo. En México, de acuerdo con el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es la primera causa de muerte por tumores en mujeres, con un promedio de 10 decesos diarios.

El 20% de las muertes de mujeres ocasionadas por cáncer se deben a este padecimiento, que cada vez se presenta de forma más temprana: mientras a nivel global aparece hacia los 60 años, en México se detecta antes de los 50.

 

La información y la detección oportuna son indispensables para revertir la alta incidencia mortal del cáncer de mama.

A pesar de que México y Estados Unidos tienen estadísticas prácticamente idénticas en la presencia de la enfermedad, la mortalidad entre las mexicanas es del doble. En el país vecino, 80% de las pacientes fue diagnosticada en una etapa temprana de desarrollo del tumor; aquí, el 80% de los diagnósticos se da en fases avanzadas, cuando las alternativas de tratamiento son limitadas.

La autoexploración es primordial. Todas las mujeres mayores de 25 años deben tocar sus mamas después de menstruar y, si encuentran algún bulto u otra anormalidad, acudir al médico.

Lo más recomendable es hacer una mastografía, aunque un estudio específico de imagen del pecho —que utiliza Rayos X— también puede servir para una detección temprana del cáncer.

Cuando el cáncer de mama es diagnosticado a tiempo, existe un 95% de probabilidad de recuperación.

 
  • La presencia de un bulto en el seno o la axila es el signo más común de cáncer de mama

  • Anomalías en el pezón, como secreción o deformación

  • Dolor en la mama o en la espalda

  • Pérdida de peso no intencional

  • Cambios en la piel del seno, en el pezón o en la areola, por ejemplo: hoyuelos y hendiduras (de apariencia similar a la cáscara de la naranja); engrosamiento, enrojecimiento, descamación, comezón e hinchazón, con o sin la presencia de un bulto.

 
  • Antecedentes de un familiar con cáncer de mama

  • Tener 40 años o más

  • Tener la primera menstruación antes de los 12 años

  • Usar anticonceptivos hormonales por más de 5 años

  • Tener el primer hijo después de los 30 años

  • No haber tenido hijos

  • Tener la última menstruación después de los 52 años

  • Tomar hormonas para la menopausia

  • Obesidad

  • Alimentación rica en carbohidratos y baja en fibra

  • Dieta rica en grasas tanto animales como ácidos grasos trans

  • Sedentarismo

  • Consumo de alcohol mayor a 15 gramos al día

  • Tabaquismo

 

Aunque su incidencia es sensiblemente menor a la de las mujeres, los hombres también pueden padecer cáncer mamario.

La Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM registró, durante 2014, un caso de cáncer de mama en hombres por cada 29 en mujeres.